La cocina de un hospital no es una cocina cualquiera. Detrás de cada bandeja que recibe un paciente, hay un engranaje complejo de planificación, control de calidad y trabajo en equipo. Este entorno combina la precisión de un laboratorio con la exigencia de un servicio de hostelería a gran escala, siempre con un objetivo común: garantizar la seguridad alimentaria y cubrir las necesidades nutricionales de cada persona hospitalizada.