En hostelería, hay equipos que pasan desapercibidos hasta que cambia la demanda del cliente. El exprimidor automático de naranjas es uno de ellos. Durante gran parte del año cumple una función operativa más, pero con la llegada de la primavera se convierte en un elemento estratégico: permite capitalizar una tendencia de consumo clara, el aumento del consumo de bebidas frescas, naturales y saludables.