A medida que se acerca el final del año —o cualquier hito corporativo relevante— las cenas de empresa vuelven a ocupar un lugar central en la agenda social y económica de bares y restaurantes. Para el comensal, suelen ser una velada distendida; para el restaurador, en cambio, representan uno de los ejercicios más exigentes del calendario, donde la cocina profesional se convierte en el verdadero centro de operaciones.