La hostelería no es solo gastronomía y servicio; en un sector con márgenes reducidos y costes operativos al alza, cada kilovatio y cada euro importan. La eficiencia energética se ha convertido en un criterio decisivo a la hora de elegir maquinaria profesional para bares, restaurantes y cafeterías. No se trata únicamente de cumplir normativa o de ser “eco”, sino de impactar de manera tangible en los costes estructurales del negocio.